NOUVELLE LITANIE.
Higos que
caen y se abren la cabeza.
Cuerpos
desnudos que son palmeras ebrias.
Granadas
abiertas de piernas menstruantes.
Ojos brunos que lloran lagunas.
Cabellos más
negros que la maldita oscuridad.
Mojada el
alma, busca refugio en un cuerpo vacío.
Campana que
se ha quedado muda, tiene fiebre.
Aves que
caen muertas a millares, el viento ha fenecido.
Lluvia de
cocos.
Ginebra
temblorosa.
Música sin
partitura.
Hijos de
probeta.
Mujeres sin
amantes.
Hombres
decapitados.
Iglesias
llorando.
Sacerdotes
sin sombra.
Plegaria
pronunciada con los ojos azules...
Mar sin
peces.
Dátiles
vaginales.
Alfileres en
los pezones.
Tetas al
mojo de ajo.
Vino rosado,
los muslos de Eva.
El deseo
flota entre los ríos de libido.
El sueño
tiene insomnio.
Las flores
cansadas de su colorido cuerpo.
Las
mariposas se desnudan.
La noche
detesta las fogatas.
Damas
perfumadas de estrellas lejanas.
Niñas con
caras de lunas.
Esposas, con
manos imaginarias, tocando sus pubis.
Pechos
henchidos de ambrosía.
Orina
áurica.
Lluvia de
deseos "malsanos" guardados en el hueco del corazón.
Un vástago
piensa en su deliciosa madre y se incendia...
Una sirena
muestra sus pechos, mientras canta seducciones.
Una ramera
explota de pasión, sus clientes un padre y su hijo la cabalgan.
La luna es
onanista.
Un recién
nacido es voyeurista, le fascina ver a sus padres hacer sexo.
Los penes
son hongos alucinógenos, grita una adolescente, mientras los toca y lame.
Llueve
orgasmos y leche materna.
Un demente
se traga la luna y al sol.
Una
enfermera se da terapia de electrochoques en el clítoris.
La
psicoanalista, lame el hikuri de una recluida, y ve al venado azul volando.
Caja
Mágica.
Arcón de
melancolía.
Vulva llena
de mermelada de durazno.
Cerebro
enlatado en formol.
Monte de
Venus, lleno de selva.
Ano, Cueva
de Oro.
Lenguas
entrelazadas de féminas, comiéndose.
Caja de
progesterona, embriagante, seductora.
Glúteos que
esperan la paleta de madera, para explotar en lluvia de múltiples
orgasmos.
José Alberto Capaverde.
El Seis.
