lunes, 17 de agosto de 2026

EL DROGATA.



 EL DROGATA.

 

¡Aliméntense neuronas malditas!

 

llenas de ayahuasca, peyote, hongos y muchos barbitúricos

y ríos de licores...

 

no concilio el sueño en las mañanas, ni por un segundo, y en las noches sólo 

observo vírgenes desnudas, que me clavan puñales en el corazón.

 

mi destrucción consciente me ha llevado hasta los umbrales del manicomio y 

los pasillos fríos de la Muerte.

 

no quiero amores en mi vida, porque nací "increado" y poco

a poco me voy perdiendo entre el follaje espeso de la bruma

 

soy un hombre oscuro que apenas "revive" de sus excesos,

vuelve a beberse todos los venenos del universo.

 

soy adicto perpetuo.

 

que camina bajo el granizo de la "perdición".

 



José Alberto Capaverde.

 

El Seis.

 

 

 

 

 

viernes, 14 de agosto de 2026

FRENOPÁTICO.

 








FRENOPÁTICO.



En mi mente 60 personas perdieron la vida.
Bueno, yo no tenía nada que decir, estaba
esquizofrénico.
Y gritaba/aullaba, sus números, porque no me
sabía sus nombres.  Y mi enfermera
se fue al cementerio.
La luna se ocultaba y parecía muerta.
Observo un elefante volando.
La luz de la antorchas.
Un cerdo vuela sobre las criptas anónimas.
Daniela busca globos en el cielo.
Las flores son esqueletos que de noche salen
a charlar sobre la vida.
El sepulturero bebe whisky en la tumba de
Lorena
una dama recién decapitada.
Suena la armónica de la parca.
Tiemblan los hombres.
La melodía tiene acordes sangrientos.
Un astro se desploma.
A media noche bailan los difuntos.
El viento grita un nombre y no es el mío.
Veo un loquero que parece un camión
destartalado.
Un camino sin destino.
Rieles ensangrentados.

No hay transporte que saque de este cuarto
acolchonado.

No hay carretera ni vías en este lugar
sombrío.
Oh satélite ebrio, llévame en tu nave
cósmica.

Sácame de aquí.
Sácame de aquí.  




José Alberto Capaverde.



 



El Seis.



lunes, 27 de abril de 2026

LA SUMISIÓN ABSOLUTA.

 




LA SUMISIÓN ABSOLUTA.


Los humanos están dispuestos a entregar lo que les pidan, también prestos a pagar el precio, con la finalidad, de que les publiquen sus textos deshilvanados, y mediocres, y cuando los ven impresos, lloran, se sienten orgullosos, y hasta en éxtasis, de su "triunfo".

Salir del lodo, como un ave carroñera, llena de inmundicia.
Muertos en vida.
Invisibles degollados.

Recuerdo a determinada chica, que un "editor" le dijo: serás mi mandadera por todo un año, y si cumples bien tu cometido pues, te publicaré en el número X, de determinada revista, la esclava literaria, aceptó e iba por las cervezas, por los vinos, los licores, traía la comida, hacía la limpieza de la editorial, servía los alimentos, encendía las cigarrillos de los invitados, llenaba las copas, y hasta tenía que sonreír cuando se contaban algunos chistes malos, detestables, y al final, se le publicó un poema muy breve.

Ella lo guardó como un tesoro, siempre lo mostraba, lo presumía, era su máximo logro, y se comenta que aún ahora lo tiene en un lugar privilegiado de su hogar, junto con el esposo y tres hijos.

Cuando se reúne con sus íntimas amigas, siempre narra con orgullo semejante suceso, claro, omite los detalles de su esclavitud literaria, y saca la revista, para mostrarla, y sin consultarlo lee su "poema" el cual, es una mutilación al arte, sus amigas de forma discreta y en voz baja dicen: ¡ya está ebria!

Además critican el texto por carecer de la más elemental belleza, y por no tener ni la más mínima idea de la literatura. Les parece ridículo y gracioso, que siempre salga a relucir el tema, antes, durante o al final de la tertulia, y que recuerde como algo mágico ese día en que fue inmensamente feliz, cuando el "comité editorial" seleccionó y le publicó uno de sus versos.

Algunas de sus "compinches" ya ni ponen atención, otras le siguen la corriente, pero sin duda, todas se aguantan la risa, y la consideran una mediocre y llorona.

Esto que comento es muy común y cotidiano (para hombres y mujeres), las convierten en sirvientas, esclavas, las hacen perder toda dignidad, hasta convertirlas seres en invisibles.

Pero aunque parezca extraño no sólo están conformes con el trato que reciben, sino, hasta están dispuestas a copular, las veces que sean necesarias, para ver sus letras impresas en un revista de quinta categoría.

He visto esta conducta entre "artistas" emergentes y "editores" fracasados. Pero aunque parezca extraño, ambos están de acuerdo, es como un convenio de palabra, y debe ser la "regla", porque ambos disfrutan al máximo.

Esto sucede en lugares ínfimos y lúgubres, donde los marginados literarios se reúnen para quejarse de los literatos triunfadores. Y ahí entre copas de licor barato, y venenos espirituales se desahogan, de que la sociedad del arte: llamándoles estultos, vendidos, y miles de ofensas más...

Pasa el tiempo como mutilado.
Y llora mares de sangre la noche.
Todo se desvanece.

 

****


Después de hacer el amor, caminamos por la urbe, y a mi pareja se le ocurrió concurrir: donde se reúnen esos entes sucios y perdedores. Y mi intención era de otra índole. No le hice ningún comentario sobre lo deprimente y enfadoso que es asistir a ese tipo de charlas llenas de odio y resentimiento.

Desde luego acepté la invitación con la finalidad de conquistarme una chica linda, preciosa, de pechos puntiagudos, caderas anchas, y piernas bien torneadas, y de ojos tristes, ausentes.
Aunque llevaba compañera ese no era ningún impedimento para mi propósito, ya que llegado el momento, mostraría mi don de mando, y hasta les haría el coito a las dos.

Me cayó un torbellino en mi mente.
Los sonidos desaparecieron.
Sólo había murmullos.
Y el ronroneo de los gatos sobre los tejados, parecían violines desafinados.



Creo que fue en Barcelona, y la chica que había seducido era de Letonia.

Pero no tenía ninguna seguridad pues, yo estaba viajando con una sustancia de Marruecos, y mi razón embotada y casi ausente me dejó algunas lagunas esa noche.

Por la mañana mi chica me despertó con unas cervezas heladas, e iniciamos la "sagrada" cura de la resaca del día anterior.

Y la invitada dormía plácidamente. Parecía que tenía alas celestes.

Me asomé por la ventana del balcón, y miré la calle, y no reconocía nada, es más... consideré por un momento que estaba en Roma.

Daniela me corrigió: estamos en El Born.

Después volví a perder la consciencia.



José Alberto Capaverde.


El Seis.


miércoles, 11 de febrero de 2026

VENENO LÚBRICO.



 



VENENO
LÚBRICO.


(Poema
a dos
voces:
un loco y una ramera).


Reclusión perpetua para el espíritu inquieto.

Celdas de hierros morales. Es su jaula.
Derribémoslo con piedras de Aves Marías.
Aúllan los clérigos.
Que nunca se libere de su cautiverio.
Torres de Oro.
Los verdugos (sin capucha) vierten plomo en su sexo.
Polígama pestilente.
El pecado es un Cinturón de Castidad.
Las mujeres de sombreros de nubes y niebla. Vestidas de fidelidad.
Concurren orgullosas al "Masaje Pélvico". Médicos Orgásmicos.
Sanguijuelas en el Abdomen a las insurrectas y lujuriosas. (Mutilación genital Femenina).
El manicomio como refugio histérico.

El Dulce Hogar es una caja dorada con un arlequín bailando.

Pócimas mágicas y azotes de luna para la Ninfomanía.
Castración Mental.

Decapitar la serpiente. Tapiar el Hueco.
Incendiar el Paraíso.

Desaparecer el placer SEXUAL. Matarlo.
Con el matrimonio.



José Alberto Capaverde

 El Seis.

jueves, 8 de enero de 2026

CONFESIONES DE UN STRIPPER.

 





CONFESIONES DE UN STRIPPER.



La pidieron en matrimonio un jueves por la noche, después de haber cenado, y bebido vino blanco, e intercambiado unas cuantas sonrisas, ella tenía tiempo que deseaba escuchar esa proposición. Su novio era un tipo de mediana belleza, un poco gris, hasta común, de modales tradicionales y añejos, gustaba de tener cierta tolerancia, recién había terminado sus estudios era Lic. en Comercio Internacional.

Era un sujeto sin rostro.

Ella se sorprendió y poniendo gesto de asombro, y con una risa nerviosa, se quedó un rato callada, y estiró la mano, para recibir el anillo de compromiso, y sus labios lanzaron: un ¡sí!

Unas aves enjauladas elevaron sus cantos y movieron sus plumajes.

La noche sostenía a la luna dormida.

****

En otro lado de la ciudad se encontraba un stripper, brindaba con su mejor amigo, y charlaban después de haber cumplido tres días de un espectáculo en Playa del Bacanal. Decían: merecemos no sólo descansar, y embriagarnos, sino hasta evadirnos un poco, de nuestras obligaciones "profesionales".
Ambos tipos tenían cuerpos bien formados, armoniosos, y gozaban de buena reputación para bailar y saber sacarse la ropa. También tenían bien dominada su forma de convivir con grupos de mujeres, por lo cual, siempre eran solicitados.
Aunque su trabajo consistía únicamente en las labores propias de un desnudista: crear un ambiente erótico y seductivo; muy frecuentemente se prostituían, para dejar más satisfecha a la concurrencia.  

Charlaron también de que para ser un bailarín exitoso, aparte de estar fortachón, también era de vital importancia tener en miembro grande y grueso, eso era lo primero que les veían, cuando hacían el casting.

De los honorarios que recibían, más las propinas de la parvada de féminas en celo, y haciendo un balance consideraban que eran privilegiados.

El licor se metía en su sangre y les hacía volar la mente.

El humo de cigarro se convertía en imágenes de clítoris, tetas, vulvas, traseros.

El licor los “golpeó” la consciencia, y los hizo dormir plácidamente.

Todo era silencio.

 

Juan se quedó solo, meditando:

Era stripper, y muchos pensaban que es un trabajo ideal, lo que nunca les dijo (porque es un verdadero profesional): es que no todas las participantes de las despedidas de solteras son lindas, algunas les huele boca, las axilas, les falta un diente, tienen cuerpos obesos, panzas prominentes, son deformes, llenas de estrías, las lonjas brotan por doquier, no tienen una cintura normal, tienen papada, rostro con granos, pechos diminutos, nalgas planas, piernas delgadas, pies con juanetes, uñas negras y con tierra. También sueltan flatulencias, huelen a licores y cannabis, cocaína, tachas, maquilladas como payasos, se vomitan, y se quedan tiradas en las escaleras ( en el suelo) de tanto abuso de sustancias, y sudan como cerdas, y lo peor te hostigan para que te las forniques, y tienes que hacerlo, porque para eso te contrataron.

En realidad es muy difícil.

Es una jauría de perras.

 Es un grupo de mujeres lujuriosas en búsqueda del falo.



Te acarician los pectorales, el torso, el abdomen, las pantorrillas, las ingles, se suben en tus piernas, mueven sus traseros, ponen sus senos en el rostro, lamen cualquier parte del cuerpo, y lo peor tratan de besarte de lengua. Lo digo porque algunas previamente se han vomitado.

Llegan como un frenesí, (la mayoría de ellas) que a nadie le importa mostrarse en público (aunque estén casadas), y en comunión mujeril, hacen lo impensable y más denigrante, o pasional, se "envalentonan" para mostrar quién es la más atrevida, y audaz, puta…  

Pierden toda compostura y se convierten en una horda de féminas en celo, algunas comen como salvajes, otras degustan cervezas (una tras otra), algunas fuman cannabis, otro grupo (la mayoría) inhalan "polvos cósmicos", y tienen los ojos vidriosos, sólo esperan que la "líder" diga: ¡al ataque!, para escoger su hombre (rentado) favorito.

En su mente hay deseos (como obsesiones) hacer sexo oral, y que les llenen la boca, el rostro, los pechos, la espalda, de semen, y tomar con sus manos esos miembros y recorrerlos, apretarlos, jalarlos, sentirlos, luego ponerse en diversas posiciones para ser penetradas, habitadas, que las tomen de las caderas, los hombros, de los cabellos, del cuello, que las hagan gritar, gemir, aullar, jadear. Ahí ponen en práctica todas sus fantasías.

Las mismas amigas colaboran, deteniendo a la afortunada en turno, algunas la toman de los pies, otras de las manos, para que de esa manera se meta hasta el fondo de su cueva, ese pene en llamas, también aprovechan para chuparle y acariciarle las tetas, los pezones.

Todo es un canto de carne y sangre, donde la razón no existe, sólo está presente la hiena del deseo.

Así es como se festeja comúnmente esas fiestas de Despedidas de Solteras.

He incluso todos los hombres (sus parejas) lo saben y lo soportan, es como un ritual extraño, animal, irracional.  
Algunas veces me dan tristeza los esposos, y en especial aquel que pagó toda la fiesta, para que su novia se convierta en su santa esposa, la madre de sus hijos.





Hay algunas hembras que se comportan tímidas y reservadas al inicio de la fiesta, pero a medida que entra en confianza, con la bebida y el ánimo de las compinches, van entrando en ambiente, y se desinhiben, y de repente cambia toda su personalidad, y les brillan los ojos, sus lenguas recorren sus labios, y se acarician sus tetas, la entrepierna, mirando el espectáculo.

Se puede observar cómo pasan sus manos por todo su cuerpo, despacio, suave, lentamente, cruzan los pies, para sentir sus huecos, y hasta alguna de sus amigas, le ayuda: ya sea tocándole las piernas, besándola, lamiéndole el cuello, los oídos, la nuca, la frente, los pómulos, el mentón, es como un ritual "sagrado"...

Algunas de ellas buscan un poco de privacidad y se entregan al amor sexual, no necesitan un hombre, sus manos se recorren, sus piernas se entrelazan, sus pechos chocan y se separan, sus lenguas recorren zonas erógenas, se escuchan los gemidos, los gritos, las "palabras sin sentido", se frotan, se juntan y separan, hasta llegar al orgasmo.

Hacen "juegos" de grandes tetas, el cual consiste en mostrar quien las tiene más grandes, y así cada una de ellas pasa al frente y se abre la blusa, se hace a un lado los tirantes, se sacan el corpiño, otras no traen ropa interior, y sacan sus glándulas mamarias, para ser "calificadas", y así inicia la competencia, entre risas, asombros, y complicidades, hasta que el "jurado de damas", otorga el título anhelado: Miss Tetas.

Hay participantes que tienen mucha pasión y ellas no sólo desean un desnudista, sino que aprovechan la ocasión y desean dos de ellos, ambos la excitan, la ponen en su punto, antes de meterse en ella, uno de ellos se sumerge en el ano, el otro en la vagina, y empieza el movimiento, la fuerza, el ritmo, y los aullidos sexuales.

He visto como "damas" en toda la expresión de la palabra, se convierten en lobas en brama, cuando nos observan, se maravillan, sus lenguas recorren sus labios, sus miradas cambian, su respiración aumenta, su presión arterial sube, su piel se eriza, sus pezones se ponen duros, se mojan sus bragas, sus mejillas se llenan de rubor, pierden el control, están a nuestra merced.

Nadie podría imaginar que tienen algunas de ellas profesiones y puestos de alta responsabilidad, donde su conducta es "intachable" y de moral "alta".


Una de ellas se excitó viendo a un colega desnudista, y sus amigas las convencieron de que hiciera el coito, porque después estaría más vigilada, la tomaron de las manos, de las piernas, para que entraran hasta el fondo esos falos erectos, pero la filmaron sin que se enterara (para que tuviese un recuerdo), como era poseída por dos negros, fortachones, y veían con cierto asombro como esos miembros grandes y gruesos, entraban y salían en los huecos de la afortunada.

Todos gritaban: sigue la anfitriona (decían el nombre de la próxima esposa), las amigas aplaudían y motivaban, hasta que Daniela así se llamaba la chica, aceptó, hicieron un tipo de rueda con las sillas, y en medio quedó la festejada, se puso en cuatro, estaba en pijama, sin ropa interior, por detrás un trabajador sexual, por delante otro, ambos al mismo tiempo se pusieron erectos, y entraron simultáneamente a la boca y a la vagina, mientras las invitadas aplaudían, y observaban fascinadas, era una maravillosa exhibición sexual.

Por último recordé que cuando me eligen a mí, para darle “la última fornicada” a la prometida, lo hago de manera feroz, duro, con velocidad "despiadada", y la pongo contenta, feliz , y grita: tú si eres hombre, eres macho, un dios, muy potente, dame fuerte, hasta que llore, que me broten las lágrimas, hasta que grite, no como el que será el padre de mis hijos, que más bien es un debilucho, alfeñique, y moralista.

 

Siempre pongo toda mi experiencia, para que quede (mi clienta) complacida y nos recomiende.

 

 


José Alberto Capaverde.

 

El Seis.

 

lunes, 29 de septiembre de 2025

LA INAUDITA VIDA DE DANIELA. 21 CANTOS:

 




LA INAUDITA VIDA DE DANIELA.

21 CANTOS:

 



1. Todos sabían que era una cortesana menos ella. Se consideraba progresista, empoderada, y hasta librepensadora.

2. Ella traía un colchón en la espalda, siempre estaba preparada para el coito casual.

3. Daniela era tan fácil de convencer de hacer el amor, que antes del llegar al Motel, ya se había sacado las bragas.

4. Ella decía, cuando veas un falo erecto, nunca desperdicies esa mágica oportunidad de que se meta en ti, y además de succionarlo.

5. María siempre se entregaba con mansedumbre y obediencia, su cuerpo lo ofrendaba para el ritual sexual.

6. Ella no tenía preferencias sexuales, siempre estaba dispuesta, piernas abiertas, pechos al descubierto, para que cualquier ser humano la poseyese con "crueldad".

7. Ella no era mujer de un solo hombre, siempre se jactaba que como era soberana, su cuerpo y espíritu le pertenecía a toda la comunidad.

8. Lo que me fascinaba de ella es que nunca rechazaba a nadie, cualquier ser humano que se atreviera a proponerle un coito, era premiado con un sí.

9. Ella tenía el cuerpo listo para cualquier cópula, salía de su casa con la intención de no volver sin haber sido penetrada mínimo dos veces.

10. Además de hermosa, tenía un carácter agradable, por lo cual, tenía muchos admiradores, y muy continuamente los "desconcertaba", al seleccionar ese día sólo mujeres.

11. Ella no era la "protagonista" en las relaciones sexuales, se comportaba como el regalo de la pareja de afortunados, que se disponían a "comerse" ese cuerpo trémulo.

12. A ella no le importaban los lazos consanguíneos en cuestiones de placer de la carne, lo mismo se dejaba copular por sus primos, hermanos, y sentía un gozo desmedido cuando eran de su mismo sexo.

13. Si un matrimonio le proponía hacer un trío, siempre estaba dispuesta a participar, y lo más erótico, es que ella se metía entre los dos, como un obsequio, al cual, se le puede hacer lo que deseen.

14. Si dos amigas la convencían de pasar una noche llena de pasión y lujuria, ella iba como un cervatillo herido y desvalido, se ponía en las manos "perversas", que aprovecharían sin ninguna duda, semejante regalo.

15. Ella decía, yo sólo cierro los ojos, para que las lenguas, bocas, manos, chupen y recorran mi cuerpo, me hagan vibrar, gritar, gemir, y retorcerme de placer, nunca me ha importado que sean hombres o mujeres.

16. Ella "castigaba" a su madre cada que se entregaba con desconocidos en lugares inhóspitos, cuando abría sus piernas y exponía sus huecos, "pensaba" que al ser penetrada su vagina, la otra (la de su origen), también sentía ese placer y gozo.

17. Daniela era tan generosa, que le gustaba que explotaran semen en su rostro, pero un día una familia de varones, le propuso terminar en su cuerpo, al mismo tiempo, y ella como siempre accedió, se desvistió y espero la lluvia de cinco penes.

18. A ella le gusta que la "rapten" uno o dos individuos y la amarren de pies y manos con mascadas, y ella trate de "escapar" haciendo movimientos eróticos, mostrando sus piernas, bragas, glúteos, cintura, corpiño, mientras los "secuestradores" la observan y mueven sus falos.

19. A ella le gusta salir con dos hombres al mismo tiempo en calidad de amante, y lo interesante es que ninguno tiene ese sentimiento de posesión, juntos hacen todas las actividades normales, concurrir al cine, ir de compras, salir de vacaciones, visitar un bar, etc., y cuando van a la cama siempre la ponen en medio, para disfrutarla entre ambos.

20. A ella le encanta que un amigo que tiene un hijo adolescente la visite, los espera vestida sólo con bata transparente y en la cama, ellos llegan y se acuestan uno por delante y otro (el joven) por detrás, la besan, la acarician toda, la hacen gemir, gritar, y luego los falos llenan sus huecos, y unas manos en sus caderas otras en sus hombros, y empieza el viaje al paraíso voluptuoso.

21. Ella era una mujer suprema, no sólo físicamente, también su mente era erotismo puro y delicioso, y tenía una manera especial de tratar a los humanos, al grado de que no existía alguien que la odiase.
Tenía pelo ensortijado, una frente amplia para recibir los besos de sus amantes, un rostro blanco y alegre, donde se asomaban unos ojos como esmeraldas.
Estaba hecha para el amor.
Pero tenía una vida privada mucho más interesante, que su belleza, que en realidad muy pocos conocían.
Cocinaba por puro delantal, y nunca se ponía ropa interior, para estar siempre dispuesta, para hacer sexo feroz. Y no sólo con su pareja, sino con tuviese la suerte de llegar en ese momento.
Tenía una forma de pensar muy personal, y compartía su cuerpo exquisito con cualquier persona, siempre y cuando le pareciera atractivo.
Unas de sus máximas era: nunca dejes a nadie con esa mirada de excitación. Por ese motivo ella se entregaba de manera desinteresada y libre a jóvenes libertinos, mujeres lesbianas, y hombres maduros, argumentando que por eso la naturaleza le había otorgado huecos calentitos, para satisfacer a cualquier ente viviente.
Podía estar el mismo día con un miembro duro en su boca, otro entre sus pechos, uno en cada mano, mientras un negro la poseía en su vagina y ano. Era un jardín sexual.
Cuando concurría por la ciudad era toda una señora de dulce mirar y de andar elegante. Pero de noche era un volcán de sexualidad.
Además tenía dos pitbulls que le lamían todo el cuerpo, dejándola preparada, a punto, lista, para ir de "cacería" por la ciudad y seducir a cualquier sujeto hambriento de amor sexual.
Era una maravilla de hembra.

 

 

 

José Alberto Capaverde

 

El Seis.

sábado, 27 de septiembre de 2025

COLLAGE DE PASIONES Y PERVERSIONES.

 






COLLAGE DE PASIONES Y PERVERSIONES.

 

I.

DOPADO EN ZIPOLITE.

No sé cómo llegué a parar hasta Zipolite. Estaba bebiendo e inhalando polvos cósmicos, cuando se sentaron a mi lado un matrimonio, con su deliciosa hija, me dijeron ¡salud!, y correspondí al brindis, levantando mi copa. Cuando el hombre las dejó un momento solas me dieron: invítanos a fornicar, por la noche estamos dispuestas, y acepté, porque madre e hija estaban preciosas. Después llegó el padre de familia, y preguntó: ¿me extrañaron?
Le dijeron al unísono: ¡sí!

Yo me sentía un Dios.
Ellas eran mis feligreses.
De repente todo el entorno era puro erotismo.

II.

Dalisa.

Ella dijo (llorando): mi amante María, murió en la epidemia social, sin identificar, sin examen forense, y fue arrojada a los perros.

Ni siquiera hubo registro de su deceso.
No tuvo una tumba para depositarla.

Quedó en el anonimato.

[Mientras decía lo anterior otra chica joven y de suculento cuerpo le lamía los pechos]

Era mi amadísima.

III.

Juan comentó:

Yo tenía una secretaria joven, preciosa, de cuerpo delicioso, y ojos azules, y siempre olía a un perfume fresco y atrayente, aunque estaba prohibido intimar entre compañeros de trabajo (era una norma), todos se la fornicaron, hombres y mujeres, desde el trabajador del aseo hasta el jefe de personal, yo me di cuenta, pero no la despedí, por la simple razón, de que había más vida en mi oficina.

IV.

Antes, al verte desnuda, rompías el cristal de mis ojos
¿Lo recuerdas, amada?
Llenabas mi cuerpo excitado y de plata, con cascadas
Áuricas de orina ardiente
¡Era una maravilla!
Volabas sobre mi testa loca, donde almaceno el archivo
Total de mis “perversiones personales”
Y te pasabas siempre en espera de mis lúbricos amores
¡Oh, siempre tú y yo, éramos uno!

V.

De los derechos inalienables:

Ella no creía en el racismo, y no sólo aceptaba bailar, sino hasta hacer el coito con hombres y mujeres de cualquier color de piel.
E inclusive cuando estaba fornicando se soltó el pitbull de su amante en turno, y dijo: déjalo que también el partícipe, también tiene sus derechos.

Ahhhhh.

VI.

Yo escribo y soy literato, pero en realidad a lo que me dedico, es a fornicar con damas lindas y preciosas, y jóvenes.

El Arte es una afición.
El Sexo una pasión.

En lugar de abrir un libro, me fascina abrir la blusa de una mujer embarazada, y beber su leche.
Ahhhhh

Dejo las letras para los poetas.

Yo soy feliz con un puñado de mujeres desnudas.



José Alberto Capaverde

El Seis.