VIRGEN ARRODILLADA…
Te besé en
comunión sempiterna
Y en tal
acto amoroso
Le arranqué
El “vestido”
moral
A una Virgen
agazapada…
En tu rostro
(de bruma marina) encontré
Una imagen
arrodillada
Elevando
letanías vetustas
Intentando
guardarse inviolada
Echándose el
cerrojo del celibato
Al claustro
de su fogoso cuerpo
Pero el rayo
inquietante del deseo
Cayó
Sobre tu
cuerpo trémulo
Y me
ofreciste tus “ingenuos” labios
Escarlata
Para que la
serpiente de mi Edén
(Urbano)
Tuvieran un
encuentro apocalíptico
Entre una
cascada violenta de besos
Interminables
Donde los
amantes se derraman
Ante
semejante caricia esencial…
Mi corazón
se desmoronaba todo
En pedazos
de fuego
Y brincaba
las cercas del cielo
Como corcel
brioso
Cuando tu
inquietante cuerpo de flores
Multicolor
Se acercaba
(con una timidez fingida)
Marcando con
tu nombre
Mi pecho de
nubes ebrias…
El humo del
planeta (de nubarrones) carmesí
Que moría
En cada
potente inhalada
Entre la
respiración disfuncional
De los
áureos pulmones
(Cansados)
De la
metrópoli encantadora
De tu cuerpo
Lanzaba
figuras azules
De ojos
lujuriosos
Y de labios
pintados de libido
Explosiva
Pero…
Hay en tu
carne (deliciosa)
Un rosario
de cuentas de plata
Que
Te obliga (con látigo mortal)
A caer de
hinojos
Ante el
océano del arrepentimiento
Cuando te
entregas divina
En un lazo
encendido
De violenta
pasión…
Baco
apareció en carruaje
De pleno
combate
Tenía su
carcaj dorado
(De ríos de
ambrosía)
Llenando tu
mente
De burbujas
amarillas
Abriendo las
compuertas cósmicas
De tu
perpetua “candidez”
Para
convertirte
En una mujer
“enloquecida”
De un
torbellino impetuoso
De libertad
total…
Eres como
una rosa de mil pétalos
Deseosa
Con unas
ganas que matan
Con un olor
que embruja
Y que deseas
ser “cortada”
(Con
talento)
Por tu
amante el “Jardinero Mundano”
De tus
deseos iluminados…
Pero
explosiva
Y llena de
mares de duda
Tu
indecisión
Un mar de
espinas
Que como
flechas envenenadas
Están
prestas (al acecho)
Para dañar a
cualquier (malévolo)
Enamorado
fugaz…
No tiemblas
antes mis caricias
Pasionales
Por la
sencilla razón
Que la cruz
de madera de tu consciencia
Aparece
inoportuna (siempre)
En la laguna
de tu mente antigua
Muy cercana
Al mar
Muerto…
José Alberto Capaverde
EL SEIS.


