jueves, 1 de junio de 2023

ELLA ES UN MAR DE LÁGRIMAS DE PLATA.

 




ELLA ES UN MAR DE LÁGRIMAS DE PLATA.

 

 

Nunca habló de amores lejanos.

Tenía en sus labios de grana la Muerte.

Pasión amortajada.

Deseo en ataúdes...

Libido atrapada en celdas medievales.

Lágrimas de plata.

Pezones, cascada de leche mala y miel amarga.

 

Era un torbellino de desventuras, con garras de viento.

 

El cielo la cubría de sombras, para ocultar su desnudez.

Era puros huesos con mantequilla.

No tenía corazón rojo, era negro como un cuervo.

Era un fantasma de ropajes blancos, y sombrero negro.

El rostro ladera de musgo.

 

Había perdido los ojos verdes, y de ahí salían crisantemos.

 

El amor, cruz de hierro enmohecida.

El sonido que nadie escucha.

Las palabras sepultadas en la garganta gangrenada.

Voluptuosidad en el cementerio.

Miradas sin brillo, como horno abandonado.

Nada duele, cuando se está casi muerto.

La tumba negra, sólo espera cobijar el cuerpo.

 

Olvidó los besos, las caricias, y el olor a madrugada.

Su cuerpo perdió las miradas de mancebos, que traspasan sus telas,  para deleitarse.  

Los halagos diarios, que nunca más llegaron.

Nunca volvió a ser cortejada, por un varón con sombrero de hongo.

 

Mujer omitida, muda.

Dama inadvertida, transparente.

Fémina de lengua morada, y ceniza.

Hembra esperando la guadaña afilada.

De rodillas sobre la angustia.

Sin rezar, sólo recordando un trozo de vida, sin vino.

 

El amor voló como ave herida.

 

Todo era un desierto, donde no crecía ni la desesperanza.

 

Todo putrefacto.

Todo cancerígeno.

Todo soledad...

 

Un vestido de novia era arrastrado por las manos del ventarrón.

 

 

 

 

José Alberto Capaverde 

 

El Seis.

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