miércoles, 31 de agosto de 2022

LLEGÓ VESTIDA DE DILUVIO.

 



LLEGÓ VESTIDA DE DILUVIO



Sombras perpetuas
Glaciales
Rondaban su triste figura
Mientras una lluvia de mariposas
Negras
La cubría toda
(De funestos presagios).
Traía en el océano de sus ojos
Un maremoto embravecido
Donde saltaban enloquecidos
Ebrios
Los peces de sus deseos.
Todo su cuerpo era un gélido mar
Lleno de vientos lejanos
Donde avanzaban furiosos
Los osos de sus furias
Perrunas…
Su rostro estaba compuesto
Por un sinfín
De ríos caudalosos
Los cuales arrastraban
Inclementes
Innumerables troncos
Ramas
De lágrimas frenéticas
Enardecidas…
Cuando se levantó
En completo desafío
Buscando la profundidad
De mis ojos
De ser náutico
Se convirtió
En miles de olas encrespadas
Cuando se percató
Que yo
Su amado
Me había convertido
En un hombre de asfalto.

Después se fue desecando
En aullidos polvorosos
Convirtiéndose en lodo
Apocalíptico
En grietas inquietas
Perversas
En tolvaneras delirantes
Negras
En Muerte…




José Alberto Capaverde. 


EL SEIS.

sábado, 13 de agosto de 2022

AMANTES CLANDESTINOS.

 









AMANTES CLANDESTINOS.

 

No nos amamos, ni tampoco tenemos una relación duradera,

(esa la tienes con tu esposo), pero cuando hacemos el amor,

tiembla el universo.

 

Él te lleva al tálamo nupcial.

Yo te llevo a la clandestinidad de un motel lejano y barato.

Él es un ciudadano "brillante", y adaptado.

Yo soy un loco "peligroso" que se fugó del manicomio.

Él preside la sociedad de padres de familia.

Yo soy un vampiro majestuoso de la urbe, o un felino verde.

Él trabaja en una oficina, donde hay humanos serviles.

Yo tengo que vigilar la perfección del cosmos.

Él tiene no uno sino varios autos de lujo, que ruedan el suelo.  

Yo vuelo, tengo alas en los pies.

 

Nunca te prometí nada, ni siquiera otra noche más.

Jamás mis labios han comprometido mi permanencia.

Ni mi mirada desea estar viéndote siempre.

Mis abrazos nunca son de volveré.

 

Lo que hacemos tú y yo tiene ese sabor de incertidumbre.

Gozamos el momento sexual con todas las malditas ganas.

Nos entregamos con todo el cuerpo y alma, hasta volar.

Es como verse de sorpresa y aprovecharse hasta lo imposible.

Es un choque de seres humanos que como bestias se devoran.

No hacemos el amor, copulamos como "demonios" lujuriosos.

Cuando nos vemos nuestros seres se atraen como imanes de carne.

 

Tú eres la mejor esposa de un hombre de portafolio y corbata.

Él es feliz y hasta afortunado de tener una familia, soda y pizza.

Yo vuelo sobre la ciudad mirando sus tejados.

 

No he dejado nada en tu corazón ni siquiera un recuerdo.

No he prometido nada ni siquiera que volvería.

 

Pero así lo entendemos, que el día que nos reúna la ventura,

nos amaremos como salvajes, no de esos que adoran a la luna,

a la luz de las antorchas, y el sonido de los tambores,

sino al poder de la lascivia. 

 

 

José Alberto Capaverde.

 

El Seis.

miércoles, 10 de agosto de 2022

GATA VERDE QUE LEVITA.

 




GATA VERDE QUE LEVITA.

 

De sus pechos salía niebla que escapa.

Era un fruto dulce y adictivo.

No una mandarina.

No un higo.

Dos toronjas dulces y ácidas, según la pasión.

Pulpa que maravilla.

Color rosado.

Jugo que embruja.

Olor que hace latir el corazón.

 

Un oasis en el desierto de los hombres.

Su saliva el mar que refresca.

Su boca agua de coco con ginebra.

La lengua una bailarina árabe descalza. 

 

Una palmera infértil solloza.

Los dátiles son lágrimas.

Llora el cielo leche materna.

El licor brota del suelo, como en sueños.

Pasa un camello volando.

Una tormenta de arena se aproxima.

 

El movimiento de sus caderas remolinos prófugos.

Una danza fatal que enamora o elimina.

El ritmo de sus carnes y huesos transporta al edén mítico.

Piernas que reman el mar negro.

Pies con alas que atraviesan los cielos de los enamorados.

 

Se suelta una lluvia feroz de libídine.

La progesterona son ríos que enloquecen.

El deseo es espectador ávido.

Un cactus se devora así mismo.

La mirada no alcanza, faltan mil ojos.

La voz se quiebra como espejo.

Nadie con ella.

Todos erectan sus ropajes.

 Sus manos acarician el aire.

 

Se aleja como levitando, es inalcanzable.

Un océano imposible.

Gata verde que aúlla.

Una aparición traicionera.

Alucinación del hachís.

Golpe de lujuria.

Calor vestido de perversidad.

 

Un ave cruza el cielo llorando.

 

 

 

José Alberto Capaverde.

 

El Seis.