sábado, 13 de agosto de 2022

AMANTES CLANDESTINOS.

 









AMANTES CLANDESTINOS.

 

No nos amamos, ni tampoco tenemos una relación duradera,

(esa la tienes con tu esposo), pero cuando hacemos el amor,

tiembla el universo.

 

Él te lleva al tálamo nupcial.

Yo te llevo a la clandestinidad de un motel lejano y barato.

Él es un ciudadano "brillante", y adaptado.

Yo soy un loco "peligroso" que se fugó del manicomio.

Él preside la sociedad de padres de familia.

Yo soy un vampiro majestuoso de la urbe, o un felino verde.

Él trabaja en una oficina, donde hay humanos serviles.

Yo tengo que vigilar la perfección del cosmos.

Él tiene no uno sino varios autos de lujo, que ruedan el suelo.  

Yo vuelo, tengo alas en los pies.

 

Nunca te prometí nada, ni siquiera otra noche más.

Jamás mis labios han comprometido mi permanencia.

Ni mi mirada desea estar viéndote siempre.

Mis abrazos nunca son de volveré.

 

Lo que hacemos tú y yo tiene ese sabor de incertidumbre.

Gozamos el momento sexual con todas las malditas ganas.

Nos entregamos con todo el cuerpo y alma, hasta volar.

Es como verse de sorpresa y aprovecharse hasta lo imposible.

Es un choque de seres humanos que como bestias se devoran.

No hacemos el amor, copulamos como "demonios" lujuriosos.

Cuando nos vemos nuestros seres se atraen como imanes de carne.

 

Tú eres la mejor esposa de un hombre de portafolio y corbata.

Él es feliz y hasta afortunado de tener una familia, soda y pizza.

Yo vuelo sobre la ciudad mirando sus tejados.

 

No he dejado nada en tu corazón ni siquiera un recuerdo.

No he prometido nada ni siquiera que volvería.

 

Pero así lo entendemos, que el día que nos reúna la ventura,

nos amaremos como salvajes, no de esos que adoran a la luna,

a la luz de las antorchas, y el sonido de los tambores,

sino al poder de la lascivia. 

 

 

José Alberto Capaverde.

 

El Seis.

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