AMANTES CLANDESTINOS.
No nos
amamos, ni tampoco tenemos una relación duradera,
(esa la
tienes con tu esposo), pero cuando hacemos el amor,
tiembla el
universo.
Él te lleva
al tálamo nupcial.
Yo te llevo
a la clandestinidad de un motel lejano y barato.
Él es un ciudadano
"brillante", y adaptado.
Yo soy un
loco "peligroso" que se fugó del manicomio.
Él preside
la sociedad de padres de familia.
Yo soy un
vampiro majestuoso de la urbe, o un felino verde.
Él trabaja
en una oficina, donde hay humanos serviles.
Yo tengo que
vigilar la perfección del cosmos.
Él tiene no
uno sino varios autos de lujo, que ruedan el suelo.
Yo vuelo,
tengo alas en los pies.
Nunca te
prometí nada, ni siquiera otra noche más.
Jamás mis
labios han comprometido mi permanencia.
Ni mi mirada
desea estar viéndote siempre.
Mis abrazos
nunca son de volveré.
Lo que
hacemos tú y yo tiene ese sabor de incertidumbre.
Gozamos el
momento sexual con todas las malditas ganas.
Nos entregamos
con todo el cuerpo y alma, hasta volar.
Es como
verse de sorpresa y aprovecharse hasta lo imposible.
Es un choque
de seres humanos que como bestias se devoran.
No hacemos
el amor, copulamos como "demonios" lujuriosos.
Cuando nos
vemos nuestros seres se atraen como imanes de carne.
Tú eres la
mejor esposa de un hombre de portafolio y corbata.
Él es feliz
y hasta afortunado de tener una familia, soda y pizza.
Yo vuelo
sobre la ciudad mirando sus tejados.
No he dejado
nada en tu corazón ni siquiera un recuerdo.
No he
prometido nada ni siquiera que volvería.
Pero así lo
entendemos, que el día que nos reúna la ventura,
nos amaremos
como salvajes, no de esos que adoran a la luna,
a la luz de
las antorchas, y el sonido de los tambores,
sino al
poder de la lascivia.
José Alberto Capaverde.
El Seis.

Es ese tiempo atrapado en el mismo tiempo lo que hace vibrar... muy intenso
ResponderEliminarSaludos, Tiempo para vivir.
ResponderEliminar