viernes, 9 de septiembre de 2022

TU CUERPO ES UN CÁLIZ VACÍO.

 






TU CUERPO ES UN CÁLIZ VACÍO.

 

Nada era amor, ni siquiera pasión mediana.

Parecía que sólo quedaba un recuerdo lejano.

Desamor, y torbellinos de orgasmos sepultados.

Sólo cruces metálicas, cargaban sobre el mar de sus sexos.

El cáliz estaba lleno de lágrimas y ostias negras.

Sus corazones ya no palpitaban deseos, ni suspiros lúbricos.

Árbol que llora odio.

Viento que rasguña.

Vendaval onanista.

Enredadera que sube y busca un cuerpo cálido.

 

Sexualidad escondida bajo la piel, que no emerge nunca.

Vestimentas medievales, que cubren todo el cuerpo "pecaminoso".

Contener con rezos en latín, la sangre y la humedad que brota como manantial.

Flagelarse cuando llega la voluptuosidad, y repetir letanías de arrepentimiento.

Morderse los labios hasta que sangren, y jamás besar otros prometedores y carnosos.

Cuerpos suculentos y exquisitos, que las mentes los esclavizan.

Manos que acarician piedras y camisas de fuerza, en lugar de muslos en llamas.

Lenguas que sólo sirven para alabar dioses muertos, y no para lamer pieles, huecos, labios...

Juntar en un recipiente de nubes los coitos no realizados.

 

Se miran y se penetran los pájaros ebrios de cielo.

Las flores abiertas de piernas esperan un colibrí, para que las chupe.

Se caen los frutos excitados y se despojan de sus vestidos de cascaras, muestran su desnudes...

Seis árboles mueven sus ramas placenteramente, y arrojan lluvia de hojas y semillas.

Se retuercen entre el pasto fresco dos conejos que copulan, y su pelaje brilla.

 

Las nubes muestran sus traseros.

El sol se masturba en llamas.

La luna muestra sus pechos de plata.

 

Y el cielo lanza el semen como lluvia.

 

José Alberto Capaverde.

 

El Seis.

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