ES TU CUERPO NIEBLA LUJURIOSA.
Tu pubis le canta al fauno urbano.
Ninfa
asesina.
Codician y
olfatean tus bragas nocturnas.
Un mono se
roba el llanto.
El olor que
invade la cantina, eres tú, excitada.
Lloran los
árboles, y sus cortezas se agrietan.
Un monje
medita, en pechos de bruma.
Relojes que
se comen el tiempo.
Amor que no
cabe en tu pecho.
Odio
almacenado.
Deseo entre
laberintos.
Leche que brota
desde dos esferas de carne.
Miel.
Ambrosía.
Soma.
Tu cuerpo
fogata a las dos de la mañana.
Cabello
ensortijado, que cae hasta tus glúteos.
Besos que
los disfruta el viento.
Boca de
nieve.
Lengua de
membrillo.
Dientes de
leona.
Se desploma
el sol, estaba mirando tu tanga.
Unos
monaguillos se columpian del cielo.
La campana
llama a la seducción.
El badajo se
erecta.
El sonido se
desnuda.
Tu mirada se
convierte en sismos peligrosos.
Se menean y
retuercen los locos.
Le gritan a
la luna de tus ojos.
Se tocan, y
estremecen, pensando tu figura.
Desean a
llanto erótico.
Se sacan los
ojos.
Aman
cuerpos, nunca almas...
Extraerles
el alma con electrochoques.
Tú abres las
puertas del deseo y del ensueño.
Eres pasión
desbordante.
Espejo que
sólo refleja tu figura.
Ríos y mares
brotan por la boca.
Nunca
lloras, pero si arrojas hijos e higos.
Arrojas
ceniza a los profanos.
Besos
largos, y húmedos, a los enamorados.
Mariposas
que llenan las chimeneas de colores.
Cuando cruzas
las piernas, brota y nace la luz...
Muestras los
pechos y son soles iracundos.
El paraíso
no es un cielo en calma, eres tú desnuda.
Glúteos
místicos.
Pechos de
hiena.
Corazón de
ayahuasca.
Manos
ensangrentadas.
Muslos
ardientes.
Piel llena
de sudor y libido.
Hasta los
esqueletos se levantan, para deleitarse.
Diosa
lasciva.
No eres de
nadie.
No te
perteneces.
Eres niebla
sexual.
El Seis.



